I
“ Que sea con la pluma, un carpintero
que construye transforma y abrillanta
y pase levantando mi sendero
la obra que al sol su primavera canta ”
Rubén Darío
Cuando dejes de confiar en los amigos,
en el padrino y en los camaradas del partido,
en tu genialidad financiera y en las propiedades,
en las cuentas bancarias y en la herencia
que tus padres te dejaron,
en el amigo el presidente o en el ministro pariente,
y en la medallita milagrosa de la beata Terencia.
Cuando dejes de poner tu amor en el poder
del sucio dinero, o en el poder político
que el frío puñal al incauto en la espalda entierra.
Cuando comiences a confiar en Dios,
porque maldito es el hombre
que confía en el hombre -
porque “Yo, yo Jehová,
y fuera de mí no hay quien salve”
Isaías, 43:11
Cuando dejes de visitar al oráculo
de la que lee manos y cartas,
a la amante que en el arrabal ansiosa
espera, porque “¿No sabéis que los injustos
no heredarán el reino de Dios?
No erréis; ni los fornicarios,
ni los idólatras, ni los adúlteros,
ni los afeminados,
ni los que se echan con varones”
1 Corintios 6:9
Cuando dejes de creer que Dios está contigo
porque le diste al cura un montón de plata
porque le diste un pesito al chavalo del semáforo,
cuando echaste el tradicional peso
a la bolsa roja de tu iglesia los domingos;
- Dios no es limosnero –
Cuando dejes de rezarle a Mammón
le estés robando a Jehová sus diezmos
y a tu familia el sustento y el sueño prives
porque “Malditos sois con maldición,
porque vosotros, la nación toda, me habéis robado”
Malaquías, 3:9
II
Cuando dejes de llegar borracho a casa
en la madrugada exigiendo comida caliente
como que si todo lo mereces, y embebido
de prepotencia te desquites de tus frustraciones
con la sangre de tu sangre.
Cuando dejes de robarle la paz y el sueño
a tu mujer y a tus hijos, porque no puedes controlar
tu manera de beber, ni de drogarte
y tu vida ya no la puedas gobernar,
porque “ ni los ladrones, ni los avaros,
ni los borrachos, ni los maldicientes,
ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.
1 Corintios 6:10
Cuando dejes de ser candil de la calle
y oscuridad de tu casa,
fino y elegante con los amigos
y déspota con tu esposa y con tus hijos,
y que en ves de ser en tu casa
un proveedor de arroz y frijoles,
como quién engorda animales en una granja;
Vuelvas a ser luz en tu casa
y des bendito amor a tu mujer y a tus hijos.
Cuando comiences a llevar a tu esposa una flor,
y en vez de una casa donde llegar a dormir
como si motel fuera, llegues a tener un hogar verdadero
donde encuentres paz y amor del bueno.
Cuando dejes de andar patrullando las calles
buscando tripas y pellejos podridos
y te goces con la esposa fiel y linda
que Dios te regaló, y que desolada
esperándote en casa está.
III
Cuando dejes de enjaranarte con las tarjetas,
como que si nunca vas a pagar lo que consumiste,
y aprendas a vivir feliz con lo que puedas conseguir
trabajando con el sudor de tu frente.
Cuando dejes de acumular y acumular
cosas y dinero porque “¡Vamos ahora, ricos!
Llorad y aullad por las miserias que vendrán.
Vuestras riquezas están podridas
y vuestras ropas están comidas de polilla”
Santiago 5, 1 y 2
Cuando ni si quieras sospeches
lo que hacen tus hijos en la calle,
no sepas con quién anda tu compañera
cuando andas de viaje haciendo negocios,
porque"¡Ay de los que juntan
casa con casa y acercan campo con campo,
hasta que ya no queda más espacio,
y así termináis habitando vosotros solos
en medio de la tierra!”
Isaías 5:8
Cuando llegues a entender
que tu matrimonio y tu familia
es la empresa más importante
en toda tu vida.
Cuando la sociedad te haya puesto
en un cargo para que la representes
y colabores con tus capacidades
a combatir la corrupción y la pobreza extrema
y que en ves de ejecutar acciones
y buscar para ello soluciones
te dedicas a traficar influencias
y hacer fechorías, aprovechándote
de tu puesto o de tu empresa para enriquecerte,
sin importar a quién le pasas encima
para lucrarte y llenar tu vida egoísta
pletórica de vanidades
y pasajeras banalidades
creyendo que eres la última
coca cola en el desierto.
“Porque he aquí, viene el día ardiente
como un horno, y todos los soberbios
y todos los que hacen maldad serán estopa;
aquel día que vendrá los abrasará,
ha dicho Jehová de los ejércitos,
y no les dejará ni raíz ni rama”
Malaquías, 4:1
IV
Cuando dejes de llegar borracho a tu trabajo
y dejes de ser un déspota con tus trabajadores
y un indiferente con tu familia.
Cuando pagues debidamente tus impuestos al César
y a Dios su diezmo, y dejes de ser usurero
y cómplice de la corrupción estatal y privada,
y seas humilde y solidario con las tribulaciones y angustias/
de tus seres queridos y de tus trabajadores, porque
Jehová tu Dios ha dicho: "Lavaos, limpiaos,
quitad la maldad de vuestras acciones
de delante de mis ojos. Dejad de hacer el mal."
Isaías 1:16.
Cuando recuperes la credibilidad perdida
ante los tuyos y la sociedad
y te comportes como un hombre libre
de vicios y de pecado
y recobres tu dignidad desgastada
prisionera, y prostituida porque
“Habéis vivido en deleites
sobre la tierra y sido disolutos;
habéis engordado vuestros corazones
como en día de matanza”
Santiago 5, 5
V
Cuando dejes de ser un desviador de prendas
bancarias, y pagues completamente lo que debes
aún así llegases a quedar en la calle.
Cuando la depresión te esté matando
y el diario existir se ha convertido en un infierno,
y estés a punto de quitarte la vida porque
perdiste tu casa o tu trabajo o tu finca
tu industria o un hijo o el poder político,
y si tu mujer te las pega, y te sientes como un alce
y ya no sabes que hacer.
Cuando dejes de creer que porque ya no hueles
cocaína, y andas jugando al cristianito
y ya te sientes salvo, cuan equivocado estás,
y sigues aparentando que eres un empresario
exitoso, y andas exponiéndote con lindas asistentes.
Te aseguro que la maldición ya entró a tu vida,
a tu trabajo y a tu hogar,
porque si te metes debajo del toro, después no preguntes
porqué el cachudo te corneó, porque
“He aquí que serán como tamo;
fuego los quemará, no salvarán
sus vidas del poder de la llama;
no quedará brasa para calentarse,
ni lumbre a la cual se sienten.
Isaías, 47:14
Cuando dejes de culpar a Dios por tus fracasos,
y de quejarte porque tus hermanos prosperan y tú no,
revísate, lo más probable es que tu techo espiritual está roto/
y el pecado entró a tu vida, como cuando un aguacero
penetra tu casa, porque al tejado le hacen falta muchas tejas.
Si en tu casa están jugando la ouija, o las cartas
quizá consultan al brujo de Diriomo
porque “Te has fatigado en tus muchos consejos.
Comparezcan ahora y te defiendan
los contempladores de los cielos,
los que observan las estrellas,
los que cuentan los meses,
para pronosticar lo que vendrá sobre ti”
Isaías, 47:13
VI
Cuando dejes en paz a la empleadita de tu casa,
revísate; Pon zinc nuevo y tapa gotera
al techo perforado de tu alma.
Si estás en la política comienza a amar
a Dios y a tu prójimo como a ti mismo porque
tu prójimo no es el pueblo que no sabe por qué te eligió,
sino que son tu mujer y tus hijos.
Cuando la primera hoja de tu libro
deje de ser la hípica y tu caballo.
la botella y la droga, o el habano
o tu negocio, o tu santo predilecto
la fiesta patronal, o el gurú de tu secta
tu amante, o tu partido, porque
“¡Ay de los que arrastran la iniquidad
con cuerdas de vanidad, y el pecado
como con coyundas de carreta!
¡Ay de los que son sabios ante sus propios ojos,
y de los que son prudentes según ellos mismos!
¡Ay de los que son valientes para beber vino,
y hombres fuertes para mezclar licor”
Isaías 5:20-22
Cuando Jesucristo tome el lugar
que corresponde,
y se siente en el trono de tu vida,
y dejes que esté en control de todo,
entonces ocurrirá el milagro
y te dirá: “ Yo, yo soy el que borro
tus rebeliones por amor de mí mismo,
y no me acordaré de tus pecados ”
Isaías, 43:25
Y tú le dirás a Él:
“¡He aquí, Dios es mi salvación!
Confiaré y no temeré, porque Jehová
es mi fortaleza y mi canción;
Él es mi salvación "
Isaías 12:2 2.
Sólo hasta entonces comenzarás a transitar seguro
hacia la tierra prometida, porque escrito está:
“Pero a vosotros os he dicho:
Vosotros poseeréis la tierra de ellos,
y yo os la daré
para que la poseáis por heredad,
tierra que fluye leche y miel.
Yo Jehová vuestro Dios,
que os he apartado de los pueblos “
Levítico 20:24