Esperanza
Sopla el viento sobre el trigo
ningún barco enarbola su bandera
en este mar desmesurado y pardo.
El sendero se pierde por la herida
que abre en el horizonte la cigarra.
La vida es un suspiro que se toca,
parece ser la sed casi infinita
del brazo que se eleva y no consigue
que las nubes desistan de su oficio,
hasta que el sol se duerma sobre el monte
subrayando con sombras la distancia.
Sin embargo en esta noche,
cuando todo es silencio y se adormece,
el deseo de antaño todavía
en el pecho y en las venas hormiguea.
¡Aún pueden ser ríos nuestros sueños!
Quizá ahora antes que amanezca
tengamos que buscar otro reclamo,
si solo era un despojo o una añagaza
aquel espasmo duro e incisivo
que sacudió el rumor de los pinares.
Mientras nos quede un pájaro despierto
Mantendremos en pie nuestra bandera.
Marzo 10, del 2003
Lolo Morales
