Canto a Nicaragua
A ti mi pequeña, huerto de Diriangén;
a ti, mi pequeña,
la de San Jacinto,
la del Coronel Estrada, donde el invasor
dejó su testa desprendida en el suelo
por el tajo certero de Faustino Salmerón,
el campesino de San Ildefonso.
A ti, mi pequeñita,
mi campesina humilde,
la ultrajada por el marinero rubio
en las Segovias. Te devolvió
la honra el nacido en Niquinohomo,
el pequeño, el Sandino de
El Ocotal y El Chipote
San Fernando y Santa Clara
Murra y Telpaneca
Santa Rosa y El Mantiado.
A ti, mi pequeña,
a ti, mi niña morena y bonita
a ti, dulce; a ti, tierna,
quisieran los cóndores llevarte
sobre sus alas enormes.
Para alzarte, para elevarte
hasta la región más alta,
como a la más bella de las
/ diosas
A ti, pequeña mía, la mejor,
hoy, en tu día, te ofrezco
este poema blanco y azul.
Lo que quiero. Lo que soy.
Diriamba, Nicaragua 1996

