A César Vallejos
Por estrado, a tus pies,
los níveos Andes. Navegante
sideral. Tus alas abres
al viento y la aurora
temblando te recibe.
Cuídate España
de tus Españas – dijiste
en París – aunque tenías
hambre y frío y estabas
en pleno vuelo hacia el sol.
Villa Fontana 1998
