Dios Mercado
Dios mercado
Como Jehová,
Bush truena en el Sinaí,
afirmando la omnipotencia del Pentágono
confirmando su derecho divino
de invadir a Irak.
Tiempo necesario pide
para ultimar los preparativos
del ataque; extraño Tribunal
el Consejo de Seguridad,
como Sadam no confesó
su propósito de delinquir
resulta evidente que es culpable.
Época de globalización, cinismo,
ausencia de toda preocupación,
para justificar inmoralidades,
manera descarnada, despótica,
de presentar decisiones imperiales.
El Dios del viejo y el nuevo testamento
fue desplazado por el dios Mercado.
La acción de la larga mano de esta
nueva divinidad, no requiere
fundamentos morales, el emperador
ordena públicamente, asesinatos
y proclamas mentirosas, es su conveniencia,
y quienes se indignan, ante tanta desvergüenza,
tachados son por anticuados.
Anticuados son la moral, la honestidad,
el derecho, las libertades, la dignidad
de personas y pueblos.
El mundo nuevo, creado por Mamón,
vivimos en el imperio del mercado
"si los pozos son
preservados, una victoria fácil
puede impulsar más
la economía norteamericana
que el paquete de estímulos fiscales
aprobado por la Administración Bush"
a voz de cuello clama George Soros,
magnate global, agorero del mal.
Qué importa que mueran millares
de hombres, mujeres y niños iraquíes,
que se destruyan ciudades y monumentos,
si la economía yanki se beneficia.
Qué importa que mueran soldados,
si el mundo de los negocios florece,
sobre montañas de cadáveres.
El Dios Mercado necesita tributos
sangrientos; lo que importa es que
los pozos de petróleo salgan intactos
de la hecatombe, aunque queden rodeados
de lagos de sangre y campos de ruinas.
¿Qué hacen hoy, los nietos de los que maldijeron
a los yanquis, los que lloraron sus muertos,
en sus avasalladas repúblicas?
Están en su sitio rindiéndose ante
los torpes halagos de un inculto petrolero tejano.
Para llorar.
Septiembre 2003
