La Leyenda de Los Sueños - Lolo Morales

October 16, 2007

De que te sirve

 

"Ningún hombre permanece en la opulencia, sino que muere lo mismo que los animales: este es el destino de los que tienen riquezas, y el final de la gente insaciable" Salmo 49 (48), 13-14

 De qué te sirve la lluvia
de oro que te visita
y hace madurar el fruto 
del huerto que alegre cultivas,
si desconoces la mano
que tales dones te envía.

De que te sirve la nube
deshecha en limpios cristales
que da canción a tu fuente
y brisa a tus palmeras,
si muere de sed tu alma cautiva
en el lazo de una ramera.

De qué te sirve la noche
 cuajada de pedrería
si es mirada de los cielos
que nunca del pobre olvidan
si para ti tal mirada
es inconsciente y fría.

De qué te sirve el pan blanco
que nunca falta en tu mesa
y el vaso que cual topacios
liquidados centellea,
si está el pobre desvalido
muriendo de hambre a tu puerta.

De nada te sirve morir
y haber hecho tanto si tan poco diste
cuando nunca nada tuviste.

 Es como cuando a diario
a los muertos ves caminar
y a los vivos los ves morir
porque nunca dieron
lo que jamás poseyeron.

Dios mío, qué solos
se quedan los muertos. 

Septiembre 2000 

El Muro

 

Alzó la adiposa mano
el gamonal y al sur
se levantó el muro.

 Como las cámaras de Atahualpa,
así tenían que llenarse de oro,
alcohol y putas la suite
presidencial.

 Volvió a la patria el derecho
de pernada y la deshonra.

 Repartiéronse generosamente
el oro, los tours a Europa
y echaron a suertes el decoro
de la ropa humilde de la mujer
del mandador.

 Los carteles del arroz y de la luz
y los dolores del pueblo se propagaron
Todo era un misterio y un esperar
desesperado; en cualquier noche
te puede visitar la policía secreta
o el cobrador de impuestos.

 El miserable, ese ya nada tiene
y con un angustioso grito impaciente
espera la presencia de la muerte.

 1988

 

Te encontré

 

En el rayo misterioso
en el azul de mi ventana
en el silencio de la noche
en el grito de una estrella
en lo tibio de tu aliento
en la radiación de tu espíritu.

 Te encontré cabalgando
en las alas del amor.

2000

Me gocé

 

Me gocé
con tu prístino canto,
con tu poema de santa,
con tu cuento de querube,
con tu oración de Magdalena;
como cuando la lluvia cae en mis ojos,
como cuando la madrugada canta conciertos,
como cuando la noche enseña sus diamantes.

 
Así es,
así será cada vez que la alondra cante
en cada mañana,
en cada ventana,
en cada noche
a cada instante.

2000

Hembra americana

 

Amor indio,
pitahaya jugosa.

 Ambrosía emplumada,
guitarra perfecta.

 Cintura estrellada,
párpado dormido.

 Pan de rosas.
refugio de mi polen.

 Serpiente jadeante,
manantial de miel.

 Luz broceada,
geometría de Dios.

 Libro sagrado,
de principio a fin.

 Campana que dobla,
Ángelus.

 Cordillera interminable,
de apetitosas colinas.

 Cabellera huracanada,
fruto prohibido.

 Llévame en tus alas,
al confín del universo.

 Déjame colgarme,
de tu dicha,
ancha y profunda,
como el mar.

1988

Romance con mar y sol

Mar ebrio
sol que me quema
galaxia profunda
misterios
trastornado huracán
emociones indescifrables
eres así
amada mía.

 Te levantas con el amanecer
a conquistar tu mundo
y al apagarse el sol, reposas
como diosa satisfecha
después de haber alumbrado
una noche luminosa de estrellas.

 Por tu enigma alucinante
pude entonar este canto.

 1998

October 15, 2007

Que noche tan clara

 

Anoche te vi bailar,
colocho de mi carpintería,
Árbol de la Vida,
Monte de Venus.

 Estabas con él,
pensativa y pálida,
penetrando a través de las rejas
de antigua ventana
de la luna naciente venían
los rayos de plata,
él estaba a tus pies, arrodillado,
perdido en las vagas
visiones que cruzan en horas felices
los cielos del alma.

Con las trémulas manos asidas,
con el mudo fervor de los que aman,
palpitando en los labios los besos,
entrambos hablaban
el lenguaje mudo
sin voz ni palabras
que en momentos de dicha suprema,
tembloroso el espíritu habla.

El silencio que crece,
la brisa que besa las ramas,
dos seres que tiemblan,
la luz de la luna que el paisaje baña,
¡Amor un instante detén allí el vuelo,
murmura tus himnos de triunfo y recoge las alas!

Meses después, él dormía
bajo de una lápida
el último sueño de que nadie vuelve
el último sueño de paz y de calma.

Anoche, una fiesta
con su grato bullicio animaba
de ese amor el tranquilo escenario.
¡Oh burbujas del rubio champaña!
¡Oh perfume de flores abiertas!
¡Oh girar de desnudas espaldas!
¡Oh cadencias del valse que mueve
torbellinos de tules y gasas!

Allí estuvo, más linda que nunca,
por el baile tal vez agitada
se apoyó levemente en mi brazo,
dejamos las salas
y un instante después penetramos
en la misma estancia
que un año antes no más la había visto
temblando callada,
cerca de él!

Amorosos recuerdos,
tristezas lejanas,
cariñosas memorias que vibran,
como sones de arpa,
tristezas profundas del amor,

que en sollozos estallan,
presión de sus manos,
son de sus palabras,
calor de sus besos,
¿por qué no volvisteis a su alma?

A su pecho no vino un suspiro
a sus ojos no vino una lágrima
ni una nube nubló aquella frente
pensativa y pálida
y mirando los rayos de luna
que al través de la reja llegaban,
murmuró con su voz donde vibran,
como notas y cantos y músicas
de campanas vibrantes de plata:
qué valses tan lindos!
¡qué noche tan clara!

 2000

El escape

Alegre y solo
me he marchado
para que tu paz sea
solemne, como si reina
fueras.

 Todas las concesiones te di
y por eso hoy me fui solo
bajo esta noche, para escapar
de ti. Hiriente. Incomprensible.

 1988

Guegüense mío y otros versos

"Es un decir fermoso é saber sin pecado"
Juan Ruiz – Arcipreste de Hita

Uno es el dios
pero se multiplica
y son infinitas sus formas.

Uno es el que las habita
como la semilla florece,
como vuela el gusano,
como alucina el sacerdote en la aurora.

 Macho ratón. Jaguar y serpiente.
¡Es él! ¡Es él, que baila enmascarado!

 1988

 

 

 

Sueños rotos

 

Sueños de agua termal, oasis inexistente
me deslizo, me arrastro, en mi vida de arena
ciego a la luz me siento, serpiente soy.

Presiento el placer, me contraigo, te alcanzo
desesperan mis dedos por poseerte
estás allí casi puedo rozarte, avanzo
tan real besas mis labios derramando mieles
tan real sitias mi piel con tus tibias manos
tan real juegas el juego que te lleva a beberme…

¡Sueños! ¡Cuando te siento desapareces!
¡Sueños! Penetrarte apenas
darte el cielo, de azúcar de amor empalagarte quiero!
¡Sueños! Que me das tu amor y tu pena
que te hace una sombra entre mis brazos
que baña de dulzura lo que a otros quema!
¡Sueños! Hablarle de amor, ser alguien distinto
cansarla en orgasmos que empiezan y frenan
zambullirme en oasis que solo, son espejismos!

La trampa

El mundo en que vivimos es una trampa
y en él gobierna el hampa.

 Sálvanos Señor de caer en ese pozo
¡Líbranos del calabozo!

Del Amor

Filed under: Romancero

El amor celeste
rico es
desprovisto de celos.

Como bálsamo del espíritu
y afinidad profunda que sumerge el alma
en mares de alegría
y la refresca en ríos de goce
con hambre de afecto y delicadeza
que cuando se satisface
llena el alma de piedad y riqueza.

 Esperanza que crece sin agitarse el alma
y que transforma la tierra en edén bíblico
y la vida dura en un dulce y hermoso sueño.

 El que conoce el amor,
camina en las calles alimentándose
con la belleza de la vida
en las apariencias de la gente común
y en el movimiento creador de los obreros.

 Nada puede ser tan amargo
que una negra noche de tristeza
ni tan hermoso
que un instante de amor verdadero.

 Tomado de gueguense mío y Otros Versos 1988

 

La Poesía y Tú

Filed under: Romancero

 

Vagando voy por la penumbra de tu vida
y sólo escombros encuentro;
¿ Acaso ya la lumbre de tu destino no obedece
tu mirada/
cual claro de luna te nombraba
en la canción de tu glorioso futuro,
y tus lágrimas no levanten ya más
olas de pesadumbre?

 ¡Va querida! Que solo hay una amante
que por ella mi vida daría;
¿Porqué te aferras a lo imposible?
Lo que la vida da, ella inclemente
lo arranca.

 Allí viene por mí ella – la otra –
por mí viene
y tú de celos enfureces.

 Por mí, por mí viene,
la dulce amada,
la de la dulce tonada.

 No llores niña mimada,
no ves que a mí se me dio primero
el don de amar como lucero
de escuchar la mirada de los ángeles
y  recabar en ella las imágenes
que ruborizan tu espíritu.

 ¿Acaso no has mirado a un poeta doblado
en la mesa del sucio estanco – llorando –?

¿No lo has visto gimiendo, hambriento
en el barrio latino – allá en París – o rondando
como perro flaco en la carne asada
de la Racachaca, a la espera de un aliviane?

Y borracho, en el fondo del cristal de su alma,
como si nigromante fuera,
ve cómo se va de su vida una musa,
en el rojo escenario  de su pasado,
y aún así se resiste a caer
ante la indiferente mirada de los cadáveres
que aún caminan.

 Por eso, por ella,
yo cantaré,
yo volaré,
yo viviré.

 Por esteros y senderos,
gritando caminaré
cantando a los luceros
mi melancolía.

 Cantando a mi amante,
a quién tú, mujer,
a muerte celas;
La Poesía.

 Hablando como los grandes hablan,
gritando como las estrellas gritan,
gimiendo como la humanidad gime,
deslumbrando como una supernova,
cantando como un gorrión en celo.

 En armonía con los astros,
con la música de la risa y del llanto,
así viajaré trovando al son del arpa
con sentimiento de dios latino.

 Sin ti o puedo vivir, pero sin ella
- la poesía – mi musa,
eterna música que me sostiene,
jamás podré decirte cuanto te amo.

 Sin ella no podría llamarte
y decirte que contigo volar quiero
a esos lejanos mundos,
por mares y cielos abriendo,
los ojos hacia el horizonte,
lleno de soles
hechos para los dos.

 Déjala tranquila mujer, déjala en paz,
déjala que me posea, tolérala,
jamás podrás competir con ella,
y si tú impusieras tus caprichos,
me perderías amor,
ella es más tirana que tú.

 Tan vasta es la nobleza de su espíritu,
que ella,
me ama tanto para que yo,
a pesar de todo
pueda seguir amándote.

 

Chureca

Filed under: Neoliberaliana

 

Osamenta de pobres,
libre competencia
entre niños y zopilotes.

Siete hijos flacos
de padres flacos,
tendido en el cayuco,
muertos de cólera
en el lago. Y es
como si los llevara Caronte.

Yo vengo del acantilado
de la muerte, donde el niño
escarba la huesera donde está
la caja de cartón vacía,
del pollo rostizado.

Y pateada y escupida,
azotada y mordida,
así te tienen —ay, Nicaragua—
niña de bronce
niña de oro
niña de mis ojos.

El Poeta y su Amada

Filed under: Romancero

 

 

 

 

 

 

 

Mi amado es para mí un manojito de mirra, que reposa entre mis pechos.”

Cantar de los cantares 1:13

 Entre aromas y amores
he visto la música y olfateado los
colores,
el sonido del mirto he escuchado
y el amor he visto entrar en
mi alma desnuda.

 Escuché a mi amada exclamar:

 Amado mío, mírame,  hermano mío,
tómame
quiero entrar a ese tu mundo raro
que sólo a ti se te permite penetrar.

 Los labios de mi amada
son como dos rosas pálidas que él
sol ha dejado en sus tallos,
su cuello como columna de mármol
se inclina hacia delante
como si no pudiese soportar el peso
del sufrimiento que alberga su alma.

 Era el rostro de mi amada
que en sublime movimiento me
hablaba,
eran para mí sus expresiones
nubes pasajeras que cobijan la cara
del sol y la hacen más bella.

 Una mirada con ojos titilantes
que revela sufrimiento profundo
añade belleza a su rostro,
por más tragedia y dolor que refleje. 

Mientras que el rostro apagado
pasión misteriosa no oculta, no es hermosa,
por más armoniosas que sean sus líneas. 

La miel no atrae nuestros labios
a menos que antes hayamos sentido
el dulzor del ámbar de su ambrosía. 

Oí que mi amada decía:

Háblame amado mío,
profeta mío,
y enséñame qué ves en el futuro antes
de que ocurra;
no dejes que el destino me aparte
de tu lado.

 El nigromante le respondió:

Cuando Venus besaba mi alma de cristal,
Júpiter escribía la palabra de mi destino
en las mansiones del Olimpo.

 Y si la vida cruel e insolente nos llegase
a separar, veré tu espíritu vagar
a mí alrededor como un gorrión sediento,
que desesperado aletea sobre el ojo de agua.

 ¡Oh! ¡Cuán grande ha sido mi amor por ti
y cuán grande su misterio!

 La poetisa preocupada al aedo reclamó:

La sed de mi espíritu es más dulce
que el jugo de la caña,
y el temor que tiene mi alma de perderte
más profundo es que el mismo mar.

 Pero, óyeme, amado poeta,
me paro en el dintel de tu puerta,
nada sé que hay dentro de tu morada. 

Soy como una ciega que camina sin su lazarillo,
mas lo único que sé es que te amo,
que feliz te serviré y con mis pechos te arroparé,
te daré lo que una triste mujer puede darle
al más fuerte de los hombres.

 El rapsoda respondió:

La sed que llevas en tu pecho, niña mía,
es más ligera que la seda
que cubre el velo de tu espíritu
y  más valiosa que el oro de Salomón.

 Yo apenas soy como el ciego
que camina sin su báculo
y  reza para no caer.

 Mas tú amada, puedes caminar
alegremente en tu sendero alfombrado
con perfume de sándalo
pintado con el dulce sabor de la begonia.

Ella, inconforme hablóle al vate clamando:

 ¿No me digas que la Vida jugar con mi
destino quiere?

¿Es justo apartarse del hombre que amo
para que su gloria alcance y yo me dedique
a mis afanes de ama de casa?

¿Acaso ya mi vuelo terminó?

¿Será que nuestras almas transformaron
la bruma de la noche en un ciclón alocado
que nos arrancó de raíz y nos barrió
a las profundidades de la tierra
como si de aserrín fuésemos?

¡ No, no, me resisto!

 Los momentos que el amor nos mantuvo juntos
fueron más grandes que los siglos
y si la muerte nos quiere a los dos
ella nos unirá.

 Dime amado mío:

¿Que será después que tú has sido a mi alma
ungüento de Qatar y sombra del Líbano,
rayo de esperanza en mis ojos,
dulce sonata a mis oídos
y alas para mi corazón?

 El poeta seguro de su misión a su amada calmó diciendo:

 Seré lo que tu desees amada mía.

Ella, más sosegada díjole:

Sígueme amando
como amas tus melancólicos pensamientos,
como un pajarillo recuerda su estanque,
como la hierba se yergue al sentir los rayos
del sol,
como la luna enamorada
se quiebra al oír el canto
quejumbroso de la mar serena
y como aquel rey sabio que ama a su pueblo.

 Entonces, el bardo sereno finalizó diciendo a su amada:

 Mi alma arropará la tuya
y te amaré como ama un infante
en los dulces pechos de su madre.

 Te amaré como ama una rosa
cuando se abre en pampa
ante los rayos del sol.

 De mi alma piadosa haré una residencia
para tu belleza,
y cantaré tu nombre
como un trovador le canta
a los héroes de su pueblo.

 Escucharé el oleaje de tu alma
como el marinero desesperado escucha
el canto de la sirena.

 Te amaré como el sacerdote ama
el canto de la campana
de su iglesia aldeana.

 Te extrañaré como el extranjero,
que como poeta melancólico añora
la lejanía de la tierra que le vio nacer.

 Te recordaré como el rey sin corona
que triste en la noche extraña
el día de su gloria.

 Te daré mi existir
como aquel prisionero
que un siglo daría
por una hora de libertad.

 Y como el pastor de los salmos canta
los verdes prados y los arroyos de cristal
de su altiva y gloriosa sierra,
así llegaré a tu alma
como llega un profeta
en el ocaso de su larga vida.

Producción biodegradable

Filed under: Neoliberaliana

Los banqueros estando vivos
fabrican crímenes,
ya muertos fabrican gusanos.

Hijo mío, no andes en el camino de ellos;
aparta tu pie de sus senderos.

Diciembre 2006

 

Neoliberaliana

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La necesidad tiene cara de perro,
los tamales tienen cara de barro,
el hambre tiene cara de perro de pobre,
al muerto de hambre, el perro se le murió de hambre.
En Nicaragua amor, la abundancia tiene cara de McDonalds

Diciembre 2006

Sueño de telaraña

telaraña

Tejí el círculo de mi vida, empecé
libando el jugo de los pechos,
continué mamando el néctar de la tierra,
cuando joven miraba la telaraña
como el círculo de la tierra,
en el centro un agujero,
donde enjuto asomaba el rostro,
un anciano caminando hacia la tumba.

Atrapé mis sueños en la red de la vida,
colgados arriba de mi cama,
para escudriñar visiones, que
me llamaron al amor,
aquél por el cual terminé,
entregándolo todo.

 Enero 2007

Canto al respeto

 canto al respeto

Cuando en la calle miro rodando el respeto
no murmura, no llora, pero tampoco calla;
al rodar ruge con fuerza causando daño.

Las faltas de respeto, son clarines de guerra;
son torrentes que desmenuzan la tranquilidad,
son aguas turbias, que opacan la vida.

Miro la vida en las calles y veo correr sangre;
veo llorar a las madres, sufrir a los hijos,
pedir a los olvidados; sus rostros temibles

y feroces en busca de una víctima,
rostros temerosos, añorando el respeto.

Pero, ¿Qué es el respeto? ¿Es el efebo, seducido por la maldad?
¿Es el pequeño domado por la fuerza, humillado en franca guerra?

Los márgenes de los pueblos están regados en mil pedazos
de respeto desmenuzado con violencia, por mentes enfermas
que se ocultan en lo umbroso del abismo.

Las esperanzas se hunden con los desvelos de las madres
que con ansia esperan el regreso de los hijos.

La armonía, que rauda centellea ondeando serena,
pronto se asfixia con un robo o se desvanece,
con el poder de un crimen.

En nuestros pueblos y ciudades, cuando el bullicio
en sus calles se termina y la vida de la noche nace,
muchos viejos, jóvenes y aun niños, regalan el insomnio
a sus familias que esperan ansiosas su retorno.

Para muchos es noche de diversión, de gozo, o de ocultar
sus penas en medio de la noche.

Para otros quizá, una noche mas de trabajo, de salir a buscar
el pan de cada día; de ser uno mas de la legión,
que noche a noche, llenos de melancolía,
ven transcurrir su vida ya vacía,
quizá ya en la postrimería,
quizá ya en agonía
por ver sus esperanzas ya perdidas,
por vivir en esta sociedad, que en vez de luchar por vivir
en un mundo más decente, combaten diariamente,
noche y día, por quebrantar la paz,
a cada instante y destruir nuestro mundo,
nuestra unión, la vida entera.

Quiero un mundo feliz, con entusiasmo,
donde haya una atmósfera de luz y de esperanza,
no un mundo de asfixia, de sangre, de dolor y desconsuelo,
no un mundo donde hay ricos que se hacen más ricos cada día,
y donde hay pobres que entre mas tiempo transcurre
su pobreza es mas marcada y mas distante su esperanza.

Y ¿Qué hay del poderoso, que utiliza a la gente
ofreciendo una esperanza?
de aquel, que siendo gobernante, se olvida del pueblo y lo lastima,
de aquel, que siendo gobernante, lo saquea,
de aquel, que siendo gobernante, lo mutila
y en el nombre del pobre se hace rico,
y rico se hace en el nombre de los pobres
/ de la tierra.

Y también, de aquél que de Dios se vale
para vivir en estructuras opulentas,
del que se vale de Dios, y hablando de humildad
sirviéndose manjares, se adora a sí mismo;
y del que se sirve de Dios, viviendo como rico
en Su nombre se hace rico, y en Su nombre
le pide al pobre se resigne con lo poco.

El pobre por muy pobre, no deja de ser digno.
El otoño, aun con la caída de las hojas es hermoso;
la igualdad, no se logra con buenos gobernantes,
la igualdad, no se logra con muchos sacerdotes,
la igualdad, no se obtiene tragándose el coraje;
se obtiene con respeto, haciendo cada cual lo suyo
/ con todo entusiasmo.

El albañil, obrero y campesino, son tan dignos
como el médico, ingeniero y licenciado;
el empleado, ama de casa y empresario,
somos todos igual de responsables de esta igualdad
que juntos añoramos, y que de no luchar juntos,
juntos pereceremos; de continuar así, el llanto
ya muy pronto, quebrantará las almas en un mar
de asfixia, de furia y de quebranto.

Y todo pasará a ser leyenda,
y todo pasará a ser silencio,
todo volverá a ser apacible,
porque todo será menos que nada.

Hoy, a cada momento, a cada instante,
se pierden miles de vidas, muchas de gente culpable,
las mas de ellas de inocentes, gentes que caen en las guerras,
gentes que caen en las calles, otros en los hospitales
por sus vidas estresadas, y también,

quien en intento suicida, dedica
al alcohol su vida, a la coca, a la piedra,
marihuana o la heroína.

El respeto se ha perdido, el respeto ya no está

y el niño desde pequeño está aprendiendo a insultar,
el bullicio de las calles ha perdido su cordura,
y cuelga, fúnebre en su ser, como una herida
que lacera el cuerpo, rumiando, oculto y solitario,
el momento de causar mas penas,
el momento de causar mas daño;
el perverso se ha vuelto infanticida
y la atmósfera su aliada fúnebre;
la vida es hoy un melodrama, una jungla de hierro
/ y de rutina;
el civil vive con miedo su impotencia, que indeleble
infecta su conciencia, y el ebrio que vive en las tabernas,
cargado de cirrosis y agredido, se siente jerarca
de otras vidas, exige y demanda la obediencia,
haciendo sufrir a su familia.

La falta de respeto es un totalitario mal
que empaña con ansia el anhelo de todo ciudadano,
la burocracia, se empeña en fustigar con salvajismo
a la humanidad, que cavilante
y alarmada se desgarra en ofuscante
grito, por no morir sin conocer su historia.

Tenemos una hueste maligna y majadera,
que vive del dolor del ser humano y al igual
que un ave de rapiña, se siente caníbal en lo oculto,
y peor aún, es caníbal de sí mismo, miserable
que vive encadenado, perdiéndose en ventisca putrefacta.

El movimiento de la gente se ha vuelto mecánico,
esperando ser oído; el joven de hoy se resigna a vivir,
furtivo y reprimido; se resigna a vivir soberbio
y prepotente, se resigna a atacar a quien le dio la vida;
se resigna a aclamar a quien le vende muerte,
al que lo hace morir y lo idiotiza
y su antifaz de placer, es agonía.

Se requiere que todos rompamos el silencio,
se requiere de una vida mas activa,
de romper el silencio y no con gritos,
de romper el silencio escuchando
cantar las golondrinas,
de romper el silencio, mirando el canto
de los niños y observando también el gozo
de la gente.

Cuando la gente respete, ¿para qué serán los policías?
Y yo quiero saber, ¿Irá a haber una cárcel todavía?
Para que gastar en tantas medicinas, si al no haber preocupación,
habrá menos males cada día.

Quiero el antídoto que cure el salvajismo,
no claudicar, vivir sin egoísmo;
siempre luchar en contra del cinismo
y desgarrar, con un grito enconado,
todo lo que vaya unido a lo maligno

 2004

Dios Mercado

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 Dios mercado

Dios mercado

Como Jehová,
Bush truena en el Sinaí,
afirmando la omnipotencia del Pentágono
confirmando su derecho divino
de invadir a Irak.

Tiempo necesario pide
para ultimar los preparativos
del ataque; extraño Tribunal
el Consejo de Seguridad,
como Sadam no confesó
su propósito de delinquir
resulta evidente que es culpable.

Época de globalización, cinismo,
ausencia de toda preocupación,
para justificar inmoralidades,
manera descarnada, despótica,
de presentar decisiones imperiales.

El Dios del viejo y el nuevo testamento
fue desplazado por el dios Mercado.
La acción de la larga mano de esta
nueva divinidad, no requiere
fundamentos morales, el emperador
ordena públicamente, asesinatos
y proclamas mentirosas, es su conveniencia,
y quienes se indignan, ante tanta desvergüenza,
tachados son por anticuados.

Anticuados son la moral, la honestidad,
el derecho, las libertades, la dignidad
de personas y pueblos.

El mundo nuevo, creado por Mamón,
vivimos en el imperio del mercado
"si los pozos son
preservados, una victoria fácil
puede impulsar más
la economía norteamericana
que el paquete de estímulos fiscales
aprobado por la Administración Bush"

a voz de cuello clama George Soros,
magnate global, agorero del mal.

Qué importa que mueran millares
de hombres, mujeres y niños iraquíes,
que se destruyan ciudades y monumentos,
si la economía yanki se beneficia.

Qué importa que mueran soldados,
si el mundo de los negocios florece,
sobre montañas de cadáveres.

El Dios Mercado necesita tributos
sangrientos; lo que importa es que
los pozos de petróleo salgan intactos
de la hecatombe, aunque queden rodeados
de lagos de sangre y campos de ruinas.

¿Qué hacen hoy, los nietos de los que maldijeron
a los yanquis, los que lloraron sus muertos,
en sus avasalladas repúblicas?
Están en su sitio rindiéndose ante
los torpes halagos de un inculto petrolero tejano.
Para llorar.

Septiembre 2003

 

 

 

 






















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